UCAM Murcia, el euro más eficiente de España y el colchón mejor guardado de la ACB
El 24 de mayo de 2023, UCAM Murcia se quedó a las puertas del segundo playoff de su historia tras una abultada derrota contra el FC Barcelona por casi 30 puntos. El conjunto murciano tan solo había pisado una vez la fase final de la Liga Endesa y fue en la temporada 2015/16 cayendo eliminados contra el Real Madrid pese a ganar el segundo partido de la serie.
El 24 de mayo de 2023 fue el final de un ciclo, no de un equipo humilde (porque sus cifras económicas lo siguen siendo aunque con truco) sino de un equipo que dejaba de únicamente pelear por posiciones europeas a ser uno de los conjuntos que más amenaza suponen a los clubes «acomodados» en la parte noble.
La tónica del UCAM Murcia siempre ha sido captar talento a bajo coste que se revalorice y pueda servir como puente para alcanzar la élite del baloncesto europeo. Pero Murcia siempre ha sido eso, un equipo trampolín, pese a quién le pese.
Ese modus operandi puesto en marcha por Alejandro Gómez (Director Deportivo del club) le ha servido al equipo pimentonero para optar a jugadores de muy alto nivel, acompañados de una gran gestión deportiva año tras año, con el objetivo de armar plantillas muy competitivas con un presupuesto muy bajo.
Desde el verano de 2023, se comenzó a ver en UCAM Murcia una sensación de querer ir a más, de tener la pretensión de hacer algo interesante, atractivo y rompedor; y ojo, sin cambiar la forma de trabajar en ningún momento pero haciendo apuestas de mayor calado económico, nombres conocidos y de garantías.
El primer fichaje del nuevo proyecto se anunció el 21 de junio de 2023, un gran conocido y veterano pero con mucha gasolina en las piernas: Dylan Ennis. Un fichaje de gran nivel, pero tampoco suficiente para optar a ganar la ACB (o sí).
Birgander, Håkanson, Diagne y Sant-Roos —Este último suponiendo un esfuerzo económico ya que incluso mejoraba las condiciones salariales que tenía en Zaragoza— fueron incorporaciones que podían aportar un nivel de solidez alto al proyecto.
Y las apuestas, típico de Murcia: Dustin Sleva, gran desconocido para el público medio; Rodions Kurucs, con un inicio de temporada muy mejorable en un Betis que acabó descendiendo, lo que le llevó a ser cortado en diciembre, tras apenas tres meses de competición; y Troy Caupain, un base contrastado a nivel europeo en el mejor momento de su carrera.
Todos conocemos la histórica temporada que acabó con un subcampeonato ACB, tras unos playoffs plagados de lesiones en las posiciones interiores, que desembocó en una decepcionante campaña 2024/25. El problema llega al final de esa temporada, cuando el proyecto murciano empieza a sentirse agrio a los ojos de las demás aficiones.

El 9 de mayo de 2025, con cuatro partidos restantes esa temporada, el entrenador del equipo Sito Alonso afirmó en una rueda de prensa previa a un partido que «no os podéis imaginar lo que viene. No tenéis ni idea de lo que viene. Esto es un sin parar, es acojonante lo que viene».
Aquí comienza la degeneración total por parte de los aficionados rivales del club murciano, ya quemados por la forma de jugar del equipo, al límite de lo permisible (estilo Bad Boys), los altercados con violencia perpetrados por Sadiel Rojas años antes y, por qué no decirlo, la envidia (por lo menos por mi parte) de aficionados de clubes con resultados modestos, tirando a mediocres, y con presupuestos no tan bajos.
Alejandro Gómez y Sito Alonso, además de sus aficionados, siempre predican la monserga de que la realidad presupuestaria del club es mucho más baja que que la de los clubes con los que se codean, pero que a junio de 2026, aunque sean afirmaciones reales, por lo menos desde fuera, cansan.
Ahora es cuando me pongo el traje de periodista y me quito el de opinador. UCAM Murcia tiene un presupuesto bajo, sí, al menos en los últimos reportes oficiales que datan de la temporada 2022/23, donde el club murciano tenía unos ingresos de entre 2,86 y 3,37 millones de euros; sin embargo los costes para competir se dispararon hasta los 5,82 millones, dejando un déficit de 2,96 millones en un solo año que la UCAM palió. Ahora bien, no funcionan como un modelo de patrocinio sino como un modelo de propietario-mecenas: la UCAM sofocó el desfase financiero acumulado desde 2021 hasta 2024 que supera los 7 millones de euros de déficit.
Un club al uso recibe X cantidad de dinero por su patrocinador principal y si gasta más que lo ingresado en ese patrocinio, resulta en pérdidas para el club que pueden llevar a la quiebra. A diferencia de este modelo, la UCAM palia las pérdidas como propietaria del club con un fondo de maniobra amplio (7 millones de euros perdidos en tres temporadas), al más puro estilo Real Madrid con la sección de fútbol o Valencia Basket con Juan Roig.
El reflejo más claro de este patrón ocurrió mediante una operación financiera en la que la UCAM inyectó exactamente 970.559 euros a través de una ampliación de capital en enero de este mismo año con el objetivo de sanear las pérdidas acumuladas de esas temporadas anteriores y elevar el capital social del club hasta los 2,81 millones de euros, garantizando así superar el mínimo obligatorio que exige el Consejo Superior de Deportes (CSD) para competir en la ACB.
Entonces volvemos a la pregunta de la que tanto alarde hacen los directivos del club: ¿tiene UCAM Murcia un presupuesto bajo? Sí, lo tiene. ¿Es aconsejable hincharse el pecho por ello? Lo dudo bastante. Mientras que clubes como podrían serlo Río Breogán, Casademont Zaragoza o Kids&Us Manresa se enfrentan a la quiebra o al descenso administrativo en caso de gastar más dinero del que tienen por errores deportivos, el club murciano tiene un pequeño colchón que les salvaría de esta situación, al menos en cierta medida. No es un colchón tan exagerado como el de los transatlánticos europeos que reportan hasta 38 millones de euros en pérdidas cada temporada, como es el caso del Real Madrid, pero sigue siendo un colchón que otros clubes no tienen.
Gastan el doble de lo que generan (por lo menos hace tan solo 3 temporadas) y Alejandro Gómez afirmó en mayo del pasado verano que «el presupuesto no ha variado en demasía ni hay intención de aumentarlo para la próxima temporada», por lo que se puede entender que las cifras son más o menos similares en lo que a presupuesto se refiere.
Es obvio que lo que está haciendo UCAM Murcia tiene un mérito «acojonante», pero el discurso del presupuesto, personalmente, se me queda caduco y pesado. Aun así, más Murcias en nuestra liga si puede ser y la envidia que me ha hecho escribir esto, que se convierta en alegrías para los aficionados de clubes completamente opuestos al murciano, como el mío.
