Nicolás Laprovíttola y el arte de volver donde lo dejaste
Nicolás Laprovíttola ha vuelto a firmar una actuación histórica en un día clave y una vez más, defendiendo la camiseta del Joventut Badalona siete años después
Hemos visto incontables hazañas lideradas por el argentino, pero sin duda, la del 20 de septiembre de 2026, para conquistar el primer título en 18 años para la ciudad de Badalona, tiene que inscribirse en el gran podio de la carrera de este killer, con ansias de demostrar, a sus 36 años, que sigue siendo determinante.
La gesta de la Supercopa Endesa, con su consiguiente MVP, se ha fraguado con nueve triples en trece lanzamientos y siete asistencias. Cada triple, más difícil que el anterior, se convertía en una puñalada para un Barcelona que quería volver a acariciar un título después de tres años en blanco y que veía como una de sus insignias de los últimos cursos ahogaba sus esperanzas de nueve formas distintas.
Para hacer aún más histórica esta actuación, Laprovíttola se giró antes de que entrara el cuarto triple, un step-back en la cara de Josh Nebo que se sintió como uno de esos momento mágicos del que uno se acuerda toda la vida. Pero, por muy cinematográfico que pudiera parecer el partido del argentino, el culmen de la solvencia llegó con el último triple a una pierna, que sirvió para cerrar un partido histórico y que nos teletransportó a aquel lanzamiento de Juan Carlos Navarro contra Macedonia en 2011.
El regreso de “Lapro” a Badalona significa también el regreso de un estandarte que salvó al club catalán de una muerte anunciada en su primer año y que, en su segunda campaña, devolvió la ilusión a una afición que volvió a soñar con grandes noches, con la clasificación para la Copa del Rey y los Play Off. Una leyenda viva de la Penya que ha regresado para reencontrarse con Ricky Rubio y formar una dupla veterana, explosiva y muy sentimental que ya ha vuelto a poner un título en las vitrinas del Olímpic.
Aun así, es posible que la actuación más recordada del argentino sea la de aquellos mágicos cuartos de final de la Copa del Rey 2019, en los que firmó unos registros de 36 puntos (22 en la segunda parte), 4 rebotes, 7 asistencias, 4 recuperaciones y 2 tapones, para alcanzar los 50 de valoración y dar el pase a semifinales al Joventut.
Son este tipo de actuaciones las que nos recuerdan por qué nos vuelve locos este deporte: historias que se forjan alrededor de la cara visible de un tipo llamado Nicolás Laprovíttola que ha vuelto a Badalona para demostrar que las segundas partes sí pueden ser buenas.
