El sueño americano se lleva nuestra cantera

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Desde 2021, cada vez más jóvenes promesas del baloncesto español y europeo abandonan sus clubes de formación para jugar en las universidades de Estados Unidos, que pagan cantidades desorbitadas de dinero a jugadores menores de 24 años.

Hace poco más de cinco años, era muy inusual ver a jugadores españoles (o europeos en general) optando por la ruta de formación de la NCAA, liga universitaria de Estados Unidos, ya que no recibían ninguna compensación económica salvo la beca para estudiar y además, el nivel deportivo era (y sigue siendo) bajo. Los jóvenes optaban por seguir el camino clásico de ganar minutos en el primer equipo de la máxima competición nacional (la ACB, en el caso de España) e ir rotando entre el equipo vinculado de menor nivel hasta hacerse un hueco entre los mejores jugadores del país.

Todo cambió en julio de 2021, cuando se aprobó el NIL (Name, Image, and Likeness) que consiste en «los derechos de imagen que reciben las universidades para pagar contratos a los jugadores universitarios por ser emitidos en canales como ESPN, FOX, CBS, que son canales como La Sexta o Telecinco —explica el analista cordobés de talento joven Juan Vas—. Además, es el dinero que existe de la implicación de muchísimas marcas como Adidas para la universidad de Louisville o la cadena de hamburgueserías de In-N-Out para la universidad de Maryland por poner varios ejemplos».

El NIL consistiría en la monetización de su marca personal sin perder la elegibilidad deportiva y, de acuerdo con la guía que la FIBA elaboró para jugadores internacionales en agosto de 2025, el tope de gasto en plantilla para la división I (la más alta) de la NCAA estaría en 20,5 millones de dólares por escuela, con proyección de alcanzar los 33 millones hacia 2035. Por poner en contexto la magnitud de este suceso, el mayor gasto en plantilla del baloncesto europeo para esta temporada 2025/26 ha estado en 31 millones de dólares por parte de Panathinaikos B.C.

Álvaro Folgueiras, nuevo jugador de la universidad de Louisville, acaba de firmar un contrato de más de 3,5 
millones de dólares por una temporada

La razón por la cual todos estos jugadores se marchan a EEUU es puramente económica, que según Juan Vas, es determinante a la hora de decantarse por el camino europeo o el universitario: «esta oportunidad de pasar de cobrar 300 euros al mes, que es lo que cobra un junior aquí en España, a cobrar 8.000, 9.000, 10.000 al mes, y no estoy hablando de gente como AJ Dybantsa, que es probablemente el mejor jugador de la competición, sino siendo un chavalito medio normal en Europa es clave para que se decidan a irse. Al final aquí en España estás en el Unicaja Málaga y vas a la UMA (Universidad de Málaga), pagándote tú tus estudios, pero allí en Estados Unidos te pagan la beca más el NIL. Una beca de una universidad que perfectamente puede llegar a los 150.000 dólares, como puede ser una universidad como Duke o como Iowa por ejemplo, y que además te paguen el dinero al mes por jugar».

El objetivo prioritario de los mejores jóvenes del mundo es llegar a la NBA y, según el artículo de Frontiers in Sports and Active Living, aparte de todos los beneficios educativos y económicos que tiene marcharse, existe el alcance mediático global que, Fran Díaz Ruiz, ojeador malagueño de decenas de ligas de todo el mundo, enfatiza: «los scouts (ojeadores) de la NBA ven más fácil trasladar el nivel. Al final como scout, una de las cosas más importantes es hacer una traslación de nivel. Creo que para los scouts NBA es mucho más fácil determinar cuando un jugador de NCAA puede ser bueno en la NBA que cuando es un jugador europeo de Euroliga, porque al final es un baloncesto más distinto y no terminan de controlarlo».

Además, el scout malagueño admite que los equipos europeos pertenecen a ligas profesionales, cuyo único objetivo es ganar partidos, por lo que los jóvenes, en muchos casos, no reciben la cantidad de minutos de juego que sí que tendrían en la NCAA, y eso a los scouts NBA no les termina de convencer.

También, según los NCAA Graduation Rates de 2025, el 90% de los estudiantes-atletas se gradúan en sus respectivas carreras, frente al 78% del resto del alumnado, por lo que las facilidades en el ámbito educativo son mucho mayores.

Mario Saint-Supéry, ex jugador de Manresa y Unicaja Málaga ha firmado un contrato de cerca de un millón y medio de dólares por una temporada

Sin embargo, no todos los jugadores en edad de ir a la liga universitaria se van aún recibiendo contratos que fácilmente pueden ser diez veces mayores que aquellos que están cobrando en Europa. Juan Vas afirma que «esto depende únicamente de lo puristas que sean ellos y sus familias. En el caso de Nikola Kusturica por ejemplo, el Barça le tendría que decir que va a jugar pocos minutos para que no elija al Barça antes que irse a la NCAA, porque él y su padre son unos locos del baloncesto europeo. También es el caso de Sergio de Larrea, que es un gran amante de nuestro baloncesto».

Otras causas que pueden llevar a ciertos jugadores a quedarse en Europa es, según la FIBA, el daño a los clubes formadores cuyo objetivo es «proteger las inversiones que los clubes realizan en el desarrollo de jóvenes talentos». Además, la guía advierte a los jugadores de que unirse a la NCAA «no cancela ni anula automáticamente» un contrato vigente con un club europeo, y que renunciar a un acuerdo firmado sin seguir los pasos adecuados puede generar «disputas costosas y prolongadas» y afectar a la elegibilidad para competiciones FIBA en el futuro. Esto ocurrió con el caso del famoso jugador zaragozano Aday Mara, que para abandonar el Casademont Zaragoza en 2023 y romper el contrato que les unía hasta 2027 para poner rumbo a la universidad de UCLA (Universidad de California, Los Ángeles), debía pagar al club maño un importe de 700.000 euros aproximadamente. Actualmente, el conflicto sigue pendiente de sentencia judicial definitiva, manteniendo el transfer del jugador en poder del Casademont Zaragoza.

Rubén Domínguez ha disputado su primera campaña en la NCAA con 23 años tras jugar una temporada con un rol relevante en la ACB con Bilbao Basket

La realidad es que la NCAA tiene actualmente más peso que las mejores competiciones europeas y la FIBA reconoce que la estancia en EEUU dificulta la participación en las selecciones nacionales. También señala que el Transfer Portal (lugar donde los jugadores se inscriben para cambiar de universidad) genera «un movimiento significativo, con miles de jugadores que cambian de universidad cada año», lo que añade inestabilidad a los itinerarios deportivos y académicos de los atletas.

Esto no solo afecta al baloncesto base, sino también a auténticas estrellas de la Euroliga como Jean Montero (22 años) o Nadir Hifi (23 años), que se les ofrecen contratos millonarios para ir a la liga universitaria, lo que sería un claro paso hacia atrás en su carrera. «Montero podría llegar a cobrar lo mismo que un jugador complemento NBA de buen nivel, o sea, unos 8 o 9 millones de dólares. No me parecería ninguna locura que este tipo de estrellas de Europa se fuesen a la NCAA, pero al final es lo que prioricen, dinero o seguir desarrollándose en el mejor baloncesto fuera de la NBA» afirma Juan Vas.

Jean Montero, incluido en el quinteto ideal de la Euroliga, fue llamado por una universidad para jugar en la NCAA. Rechazó la oferta al considerar que el circuito universitario no ofrecía una gran exigencia competitiva

Fran Díaz es muy tajante con el futuro del baloncesto formativo de élite en Europa: «Las canteras europeas no tienen nada que hacer. Yo creo que tienen que poner cláusulas bajas para aprovecharse de que los jugadores van a abandonar el club al 100% y formar para sacar jugadores a la NCAA, porque es la nueva realidad y no se puede competir contra los salarios que están pagando. Tienen que adaptar su modelo a formar jugadores para que sean mejores y que sean perfectos para llegar a la NCAA, cobrar su dinero, jugar, disfrutar, estudiar y luego si se quieren volver, se vuelven porque el club formador lo trató muy bien».

El ojeador andaluz también recalca los errores que cometen la mayoría de los clubes europeos como el caso de Mario Saint-Supery que, al volver a España, será libre de firmar con quien quiera ya que pagó la cláusula del contrato y no volverá al club que lo formó ya que no le ata ningún documento legal.

Desde el artículo de Frontiers in Sports and Active Living se propone entender el NIL «no solo como una reforma comercial sino como un punto de inflexión cultural y estructural más amplio», que actúa a la vez como fuerza «disruptiva y generativa». Los autores señalan el debilitamiento de las canteras europeas y apuntan a que el nuevo escenario «abre espacio para nuevas formas de apoyo al atleta y cooperación transatlántica». Su conclusión es que Europa necesita «estrategias proactivas y específicas para cada contexto» en lugar de limitarse a lamentar la fuga de talentos.

Con la afirmación de que en la liga universitaria de Estados Unidos —que paga salarios muy superiores a los de las competiciones más lucrativas de Europa y muy por debajo del nivel profesional europeo—, Michigan, equipo dominador de esta temporada (con un balance de 37 victorias y 3 derrotas y campeón nacional), «descendería seguro en la ACB» según Fran Díaz, surge la pregunta de hasta qué punto el baloncesto de formación en Europa debería desaparecer o replantearse ante la imposibilidad de competir con el NIL y todo lo que rodea a la NCAA.

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